lunes, 6 de junio de 2016

Tú  eres importante para Dios
Hoy vamos a estudiar a una mujer, que aunque no tiene nombre, la Biblia dice que era “importante”.
Aparentemente no era de sangre real. Nada indica que tenía gran rango, riqueza, o “estatus”. No se le atribuye gran conocimiento o destreza. No se dice nada de su hermosura como de Sarah, Abigail o Betsabé. No salvó a su pueblo como Esther, ni fue una gran líder como Deborah. ¿Qué entonces la hizo importante?

I. SU ESPÍRITU DE SERVICIO (vv. 9-10)
Eliseo el profeta pasa por Sunem. Había allí una mujer, que quería proveer lugar para que él se quedara y descansara. La misma convence a su esposo, y construyen un cuarto para él.
Lo que hizo, no salió en la primera plana y tal vez nadie supo al respecto o se dio cuenta. Pero, Dios sí. Sirvió por servir, no por lo que recibiría a cambio.

_En nuestro día, luchamos mucho con el servicio; pensamos que si no es un acto grande y público, no vale el esfuerzo. Ahora, ¿qué tipo de servicio Dios espera de nosotros?
Mateo 25:34-40Nueva Versión Internacional (NVI)
34 »Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: “Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; 36 necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron.” 37 Y le contestarán los justos: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?” 40 El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.”

_Si un vecino está enfermo y necesita una comida caliente, no se lo diga a nadie, llévesela. Si sabe de una familia pobre y los niños necesitan zapatos o cualquier otra cosa, lléveselos. Si sabe de alguien que está pasando por tiempos difíciles, esté ahí para ellos.
La mujer sunamita fue considerada importante, por su espíritu de servicio.

II. SU CONTENTAMIENTO. (vv. 11-13)
Piense en lo que acabamos de leer. Tenemos a Eliseo, que aprecia lo que la mujer y su esposo han hecho por él. Le dice que conoce al rey y al comandante, que solo pidiera lo que quisiera y lo tendría. El profeta le estaba dando la “oportunidad de su vida.”
_ ¿Qué hubiera pedido usted en su lugar? Un mejor trabajo, tal vez uno en el gobierno; estar en la nómina del rey o ser parte de su personal; recibir asistencia financiera o tener seguro médico. ¿Pidió la sunamita estas cosas? NO. (v. 13)

“Aprecio su oferta, pero tengo un hogar; mis necesidades básicas están siendo provistas, realmente no necesito nada.” ¿Acaso era rica? No. Pero tenía gran contentamiento.
_Vivimos en una sociedad, donde todo el mundo quiere más, más y más. Una casa más grande, un trabajo que pague más dinero, un carro nuevo y mejor…
“Contentamiento no es tener todo lo que queremos, sino valorar todo lo que tenemos.” Si no somos felices con las cosas que ya tenemos, nunca seremos felices con las cosas nuevas que recibamos.
¿Cuál es el secreto del contentamiento? La Perspectiva
Filipenses 4:11-13Nueva Versión Internacional (NVI)
11 No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. 12 Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

No es cuánto dinero tenemos, o cuán grande es la casa, o cuan nuevo es el carro… Sino cuan agradecido estás de lo que tienes.
_Una persona que no está contenta o satisfecha vé el vaso medio vacío; mientras aquella que está contenta y satisfecha, vé el vaso medio o casi lleno.
_La mujer sunamita, aunque no era rica o tenía todas las comodidades del mundo, estaba contenta y satisfecha con su situación. Por esto, Dios la llama “importante.”

III. SU PAZ INTERIOR. (vv. 14-26)
Cuando su esposo le preguntó por qué iba a ver al profeta – ella contestó, “Paz. Todo está bien.” Realmente, ¿estaba todo bien? No. Ella sabía que el niño estaba muerto; no había pedido por él, pero sin duda lo había aprendido a amar.
Sabía que lo que iba a pedir del profeta era sumamente difícil, pero también sabía que todo iba a estar bien.
_ ¿Puede usted hoy decir lo mismo que la mujer sunamita? En medio de la tragedia, enfermedad, muerte; ¿puede decir “todo está bien”? ¿Por qué? Porque en Dios está en control y Su voluntad es siempre lo mejor para mí.

IV. SU PERMANECER CON DIOS. (vv. 29-30)
Elíseo era un hombre de Dios. Para esta mujer, era su conexión directa con él. No importaba cual fuera el resultado final, ella no iba a dejar a Eliseo, ella no iba a dejar a Dios.
_ ¿Alguna vez ha conocido a alguien, que al enfrentar una tragedia, se volvió a Dios, oró y oró, pero cuando las cosas no salieron como quería, culpo a Dios y le dio la espalda?
_Hermanos, Dios escucha y contesta nuestras oraciones. A veces no entendemos la contestación. Pero eso no quiere decir que está en nuestra contra o nos está castigando.
No importa el resultado, o como salgan las cosas en ciertas situaciones, necesitamos decirle a Dios, “No te dejaré.”

(vv. 31-37) Me encanta el final de esta historia.
Si quiere que su vida cuente para algo, no tiene que hacer o inventar algo importante. No tiene que hacer toneladas de dinero, vivir en la casa más grande, o conducir el carro más lujoso.
Si quiere ser importante como hija o hijo de Dios, sirva aunque el mundo no le reconozca, tenga un espíritu de contentamiento, y una fe tal, que no importa lo que le pase a usted y a su familia, puede decir, “Todo está bien.” No importa el resultado, nunca deje a Dios.

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