martes, 31 de mayo de 2016

   
Usa  lo que Dios te ha dado
“Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad”
2 TIMOTEO 2:15 (NVI)
La mejor manera de vivir tu vida es sirviendo a Dios de acuerdo a tu FORMA, para lo cual debes descubrir tus dones, aprender a aceptarlos y a disfrutarlos de modo que puedas desarrollarlos a su máxima expresión.
Dios quiere que descubras tu forma en particular. Comienza a encontrar y clarificar lo que Dios quiere que seas y hazlo. En primer lugar, evalúa tus dones y recursos. Luego, considera las oportunidades y tu personalidad. Por último, examina tus antecedentes y extrae las lecciones que aprendiste.
Dios quiere que aceptes tu forma. Dado que Dios conoce lo que es mejor para ti, debes aceptar con gratitud la forma en que te hizo. Tu forma fue determinada soberanamente por Dios para su propósito, de manera que no debes resentirla ni rechazarla. Por el contrario, deberías celebrar la forma única que Dios te dio. Parte de aceptar tu forma es reconocer tus limitaciones. Nadie es bueno en todas las cosas, y ninguno es llamado a hacerlas todas. Cada uno tiene tus roles definidos.
“Por cuanto nosotros mismos hemos sido moldeados en todas estas partes, excelentemente formadas y operando maravillosamente, en el cuerpo de Cristo, sigamos adelante y seamos aquello  para lo que fuimos creados”
ROMANOS 12:5 (PAR)
Dios quiere que disfrutes la forma que te ha dado. Satanás tratará de robarte el gozo del servicio tentándote en dos maneras: para que compares tu ministerio a las expectativas de los otros. Si comparas tu forma, tu ministerio o los resultados de tu ministerio con otras personas, te desanimarás o te llenarás de orgullo. Cualquiera de estas actitudes te pondrá fuera de servicio y te robarán tu gozo.
“Haz tu propio trabajo bien, para que entonces tengas de qué estar orgulloso. Pero no te compares con otros.” GÁLATAS 6:4 (PAR)
Dios quiere que desarrolles tu forma. Dios espera de nosotros que hagamos lo máximo con lo que él nos da. Debemos cultivar nuestros dones y habilidades, manteniendo nuestros corazones ardientes, creciendo en nuestro carácter y personalidad, ampliando nuestras experiencias de manera que cada vez seamos más eficaces en nuestro servicio. Recuerda, en la eternidad estaremos sirviendo a Dios por siempre. Pero ahora mismo nos podemos preparar para el servicio eterno practicando aquí en la tierra. Estamos preparándonos para las responsabilidades y recompensas eternas. Por ello, al igual que los atletas que se preparan para las olimpiadas, nos entrenaremos y desarrollaremos para ese gran día.
“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti.”
2 TIMOTEO 1:6
Requiere tiempo
“Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.”
FILIPENSES 1:6
(NVI)
El crecimiento espiritual, como el físico, lleva tiempo. Mientras nosotros nos preocupamos en qué tan rápido crecemos, Dios se interesa en qué tan fuerte crecemos. Dios ve nuestras vidas desde y para la eternidad, por eso nunca tiene prisa. El discipulado es el proceso de conformarse a Cristo. La semejanza a Cristo es nuestro destino final, pero el viaje durará toda la vida.
Hasta ahora hemos visto que este viaje involucra creer (mediante la adoración), pertenecer (en la comunión), y llegar a ser (mediante el discipulado). Dios quiere que llegues a ser un poco más como él cada día.
¿Por qué toma tanto tiempo cambiar y crecer? Nuestro aprendizaje es lento. Olvidamos demasiado rápido las lecciones que Dios nos enseña y muy pronto regresamos a nuestros viejos modelos de conducta. Tenemos muchos viejos hábitos que desechar. La Biblia lo llama quitarse el viejo hombre y ponerse el nuevo hombre. Tememos enfrentar con humildad la verdad acerca de nosotros mismos. Solo en la medida que permitamos que Dios, con la luz de su verdad, ilumine nuestros defectos, fracasos y complejos, podremos empezar a trabajar con ellos. A menudo el crecimiento es doloroso y nos asusta. Todo cambio involucra alguna clase de pérdida. Desarrollar hábitos lleva tiempo. Los hábitos definen nuestro carácter.
“Todo sobre la tierra tiene su propio tiempo y su propia estación”
ECLESIASTÉS 3:1 (PAR)
Hay solo una manera de desarrollar los hábitos de un carácter semejante al de Cristo: Practicarlos ¡y eso requiere tiempo! No existen hábitos instantáneos. Si practicas algo durante un tiempo, te perfeccionas en eso. La repetición es la madre del carácter y la habilidad. Estos hábitos que edifican el carácter se llaman a menudo disciplinas espirituales
“Practica estas cosas. Consagra tu vida a ellas para que todos puedan ver tu progreso”
1 TIMOTEO 4:15 (PAR)
“Las cosas que planeo no ocurrirán inmediatamente. Lentamente con tranquilidad, pero con certeza, se acerca el tiempo en que la visión se cumplirá. Si parece muy lento, no desesperes, porque estas cosas tendrán que ocurrir. Ten paciencia. No se retrasarán ni un solo día”
HABACUC 2:3 (BAD)

Cómo esperar: Espera un progreso gradual.  Cree que Dios está trabajando en tu vida aun cuando no lo sientas. Ten un cuaderno o diario para anotar las lecciones aprendidas. Anota las lecciones de Dios para que puedas repasarlas y recordarlas. Sé paciente con Dios y contigo mismo. El programa de Dios muy pocas veces es igual al nuestro. No te desanimes. Recuerda cuánto has progresado, no únicamente cuánto te falta.

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